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IED y las giras presidenciales

IED y las giras presidenciales

Anabel González

Cuando se es un país pequeño y se tiene una trayectoria aún joven en ciertos sectores productivos, romper paradigmas y lograr posicionarse como un candidato serio y competitivo para la atracción de proyectos de inversión no es tarea sencilla, particularmente cuando en ellos media una dosis importante de sofisticación y tecnología. Este es, en buena medida, uno de los más grandes desafíos que Costa Rica debe enfrentar en el contexto global como parte de sus esfuerzos de atracción de inversión extranjera directa.

Hoy día, muchos en el mundo nos identifican por algunos elementos claves como nuestra larga tradición democrática o nuestra riqueza en biodiversidad; pocos como una nación cuyas exportaciones de alta tecnología representan más del 40% del total de sus ventas de manufactura al exterior, porcentaje que supera el de países como Irlanda o Corea. Así las cosas, superar esa primera impresión y lograr ubicarse en la mente de los inversionistas dentro de la lista de destinos elegibles supone esfuerzos importantes de posicionamiento.

Costa Rica ha venido haciendo la tarea para fortalecer su imagen como competidor de talla mundial, logrando un desempeño articulado y coherente, y construyendo una buena reputación en el nuevo escenario global. De manera consistente con el compromiso asumido desde el inicio de su mandato, la presidenta Chinchilla ha dedicado buena parte de su agenda internacional a promover a Costa Rica como destino de inversión. Su participación directa en estos procesos –que con frecuencia toman tiempo para materializarse– ha hecho posible, en muchos casos, imprimirles buen ritmo y traerlos a casa.

Un claro ejemplo es IBM, empresa con la cual la Presidenta inició conversaciones en el 2010 para la puesta en marcha de un centro de tecnologías de la información en Costa Rica. Después de una serie de trabajos en diversos niveles de la empresa y de reuniones presidenciales en Washington, San José y Nueva York, IBM tomó la decisión y anunció, en junio del 2011, que invertiría $300 millones en su nuevo centro de servicios en Costa Rica, una de las inversiones más relevantes de los últimos 13 años y la mayor en la industria de servicios en los últimos 7.

Similar fue el caso de otras empresas, como National Instruments o Covidien, que tras reunirse con la Presidenta –precisamente durante la fase final de su proceso de toma de decisión– terminaron inclinando la balanza a favor de Costa Rica. Así tenemos en proceso a otras compañías con proyectos de inversión que esperamos puedan materializarse pronto.

Presiones competitivas

Costa Rica es un excelente destino de inversión. Sin embargo, las presiones competitivas que se enfrentan son significativas.

Otros países en vías de desarrollo mejoran sus esquemas en entornos de mayor competitividad; las naciones desarrolladas buscan proactivamente traer de regreso los empleos industriales; y los avances tecnológicos acortan las distancias geográficas haciendo que la competencia se torne global.

En este escenario, cada país pretende sacar provecho de sus elementos diferenciadores para sumar puntos que inclinen, al final, la balanza en su favor. En el caso de Costa Rica, uno de esos elementos es precisamente nuestra apertura y determinación de traer más inversión al país, y nuestra comprensión del papel tan importante que puede desempeñar la Presidenta en el proceso.

De allí que la inclusión de elementos de comercio e inversión en toda gira presidencial se haya convertido en una constante.

Usualmente, de la mano con Cinde –institución reconocida en el ámbito mundial como una de las mejores organizaciones de promoción de inversión–, las agendas organizadas en el marco de estas visitas incluyen al menos un “evento plataforma” al que se invita a un número significativo de representantes de empresas preseleccionadas para que escuchen, quizá por primera vez, acerca de los atributos de Costa Rica como destino de negocios. Con frecuencia contamos con los testimonios de representantes de compañías pertenecientes a algunos de los sectores en los cuales Costa Rica intenta atraer inversión de manera proactiva, quienes comparten sus experiencias con los asistentes.

Más allá de este evento ancla, las agendas incluyen también reuniones bilaterales con empresas que tienen un proyecto de inversión en proceso de ser ubicado o podrían estar interesadas en explorar opciones para operar más eficientemente desde un país como el nuestro. También incluyen visitas a las instalaciones de algunas de ellas, así como participaciones en diversos foros para fortalecer la imagen de Costa Rica y entrevistas con los medios de comunicación.

En este contexto, la más reciente gira a Francia y Alemania tuvo tres objetivos: (i) dar a conocer formalmente el interés de Costa Rica de integrarse a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico; (ii) solicitar el apoyo para la pronta firma del Acuerdo de Asociación entre Centroamérica y la Unión Europea; y (iii) promover a Costa Rica como destino de inversión ante potenciales inversionistas franceses y alemanes. Así se han plantado valiosas semillas, que es necesario cuidar con esmero para lograr una cosecha abundante.

Costa Rica es hoy un país de ingreso medio y, como tal, ha dejado atrás las épocas cuando las giras presidenciales se dedicaban a la recolección de ayuda externa. Avanzar hacia el desarrollo tan anhelado depende de nosotros mismos, de las alianzas que podamos forjar y de nuestra capacidad de seguir atrayendo inversión y generando oportunidades de crecimiento y bienestar para los costarricenses.

Fuente: http://www.elfinancierocr.com/ef_archivo/2012/junio/17/opinion3072473.html

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